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Javier Garisoain: «Un estado confesionalmente católico sería mucho más tolerante con otras creencias»

Javier Garisoain

El Secretario de la Comunión Tradicionalista Carlista disipa en esta entrevista una falsa imagen del Carlismo como una ideología de otra época u obsesionada por las genealogías dinásticas. Javier Garisoain habla de las respuestas del carlismo a los problemas actuales de España, como la crisis de Cataluña y las autonomías, la partitocracia, la crisis económica, la «cultura de la subvención», el laicismo, el «estado pulpo» o la ineficacia del voto católico. Todo ello desde una tradición política católica y genuinamente española.


(Bruno Moreno/InfoCatólica/PSMA) Javier Garisoain es Secretario General de la Junta de Gobierno de la Comunión Tradicionalista Carlista (CTC), la principal organización política carlista de España.

–¿Cree que el carlismo es actualmente el gran desconocido de la tradición política española?

Lo peor no es que los españoles nos desconozcan a los carlistas sino que se hayan olvidado de su propia tradición política. Nosotros queremos ayudarles a recordar cómo nacieron sus propios pueblos y ciudades, qué eran las cortes o juntas regionales, de qué forma los fueros limitaban el poder real... El carlismo, no es un partido «del sistema», es un movimiento político que sirve y cree en esa Tradición. Así pues, lo que afirmamos los carlistas no son «cosas nuestras», sino ideas, principios y experiencias que pertenecen a todos los españoles.

–¿Es una ideología de otra época? ¿Es correcta la imagen que tienen algunos del carlismo como una especie de club dedicado a disputas dinásticas?

Para empezar, no es una ideología en el sentido de sistema de pensamiento artificial. Es una forma de pensar la vida social y política que pretende ser realista y respetuosa con la tradición recibida. Le aseguro que nuestras «disputas dinásticas» son actualmente bastante escasas y más bien aburridas.

–¿El lema «Dios, patria, fueros, rey» resulta actual en el siglo XXI?

Supongo que la vigencia del lema «Dios y Patria» no necesito explicársela a alguien que sea católico y español. Si un católico no pone su concepción católica de la vida como termómetro para hacer lo que quiere -también en política-, mal vamos.

Por otra parte, nuestra idea de patria está muy unida a la de fueros. Lo que rechazamos es la idea de estado-nación. Nos parece mucho más natural pensar en España como un conjunto de familias, de municipios, de regiones... de pequeñas patrias que todas juntas construyen la Patria grande común.

Los fueros son las leyes justas, simplemente. Un conjunto de libertades sociales originarias elevadas a categoría de Ley por quien tiene la potestad de legislar. El liberalismo adora a la «diosa Libertad» pero en la práctica, para ordenar la masa de individuos o ciudadanos, convierte a las instituciones en una fábrica que produce leyes como si fueran salchichas. Nosotros en cambio queremos leyes que den a cada uno lo suyo, a cada cuerpo social lo suyo, que garanticen las libertades concretas.

En cuanto al rey estoy convencido que es un anhelo que en el fondo todos llevamos dentro. Todos los españoles quisiéramos que en la cúspide de nuestra gran comunidad social y política hubiera un gobierno templado, estable y apartidista. Pues eso es precisamente lo que ofrece la monarquía tradicional.

–¿Tiene algo que decir, por ejemplo, sobre la actual crisis de Cataluña y las autonomías en general?

Por supuesto que tenemos mucho que decir. La raíz del problema secesionista está en el concepto de soberanía nacional. Si los nacionalistas catalanes quieren aplicar la autodeterminación a su territorio, ¿qué argumento tienen los nacionalistas españoles para oponerse?, ¿porque lo dice la constitución? La unidad de España no se la debemos al referéndum del 78, sino a un proceso de siglos que merece más respeto. La unidad de España es sagrada porque ha costado sangre sudor y lágrimas a lo largo de muchos siglos.

Y por cierto que es una unidad totalmente compatible con la diversidad. Por otra parte el nacionalismo catalán tampoco tiene futuro pues lo único que les podría unir sería una hipotética «constitución catalana» frente a la que podrían levantarse en cualquier momento pequeños secesionismos comarcales igualmente legítimos. No tiene ningún sentido. España debe recuperar su unidad sobre fundamentos más sólidos que el Boletín Oficial del Estado.

–¿Convendría hacer una reforma de la Constitución?


Naturalmente. Para que no la conozca «ni la madre que la parió»… ¿de qué me suena esa frase?

–¿Reconocer la Realeza de Cristo en nuestra norma fundamental supondría una falta de tolerancia o respeto para con los no creyentes? ¿Y la aprobación de leyes acordes con la moral católica?

La confesionalidad es un bien. ¿Cómo no va a ser bueno que una persona, una familia, un pueblo, una región o un país entero se pongan nombres del santoral, bendigan la mesa, santifiquen las fiestas, fijen sus normas según la moral del Evangelio, entierren como Dios manda a sus muertos, dediquen a los templos sus mejores edificios, protejan la inocencia de los niños, honren a las personas consagradas, etc., etc.? No me cabe en la cabeza que un cristiano renuncie a todo eso solo por no molestar.

Además la confesionalidad solamente molesta a algunos ateos, a los laicistas y a los liberales (lo cual incluye por desgracia a los católico-liberales). Quien mejor puede comprender a un creyente sincero es otro creyente sincero. Un estado confesionalmente católico sería mucho más tolerante con otras creencias que un estado confesionalmente ateo.

–¿Por qué el voto católico no tiene ninguna influencia en los sucesivos gobiernos españoles?

Lo ha explicado muy bien don José María Iraburu en varios de sus escritos publicados en InfoCatólica. El voto católico ha sido aplastado por el catolicismo liberal que se ha empeñado en recluir la fe al ámbito de la pura intimidad individual. Y así nos va, porque hemos dejado el campo libre a otros.

–¿Qué es eso de «partitocracia»? ¿Tiene el carlismo una alternativa frente a ella?

La partitocracia reduce la inmensa riqueza de una sociedad viva al cauce único de los partidos políticos, de forma que todas las decisiones que afectan a la vida pública son tomadas, en última instancia, por sus comités directivos.

La alternativa pasa por devolver a la sociedad todas las «competencias» que le han sido arrebatadas. Lo complicado del asunto es que la gente a veces no quiere asumir nada. Es más cómodo limitarse a votar una vez cada cuatro años.

–¿La solución de los problemas políticos de España está que gane las elecciones un partido u otro, incluida la CTC, o precisa una transformación de la sociedad entera?

Como acabo de decir tenemos una sociedad adormecida por un sistema electoral que es una caricatura de participación y representación. La gente está acomodada y pasiva. Mientras sigamos sumidos en la llamada «cultura de la subvención» será muy difícil que las familias españolas asuman su responsabilidad social y política. Por tanto el ganar las elecciones será un objetivo que requiere antes un trabajo enorme.

–¿La crisis económica actual es coyuntural o se trata de un síntoma de un problema más profundo?

La crisis económica actual es en realidad un conjunto de varias crisis que se entremezclan. Y que anuncian la próxima caída de un gigante que tenía los pies de barro. Creo que los cristianos tenemos que verla como una gran oportunidad de renovación en todos los campos.

–¿Hay unos principios económicos carlistas?

Sí, pero lo que no hay son recetas mágicas. Quien diga que tiene recetas para que esto vuelva a ser Jauja es un mentiroso. O hará el ridículo como lo ha hecho Rajoy con la subida del IVA y otros impuestos. Las medidas a corto plazo solamente las puede imaginar y tomar quien esté en el gobierno.

Nuestros principios son los mismos de la Doctrina Social de la Iglesia tal como fueron concretados en España por la Escuela de Salamanca, y se basan en la búsqueda de una economía más humana, más realista, que procure la unidad por encima de la lucha de clases, que se base en el patrón oro o en algún otro para acabar con las burbujas financieras, que ponga a la economía familiar en la base. Tenemos una delegación de economía familiar y tratamos de levantar la voz frente a los abusos con herramientas como la plataforma Grito contra la Usura (www.gritocontralausura.com)

–¿Qué semejanzas y qué diferencias tiene el carlismo con el liberalismo económico actual?

Nosotros, al igual que los liberales, somos partidarios de que haya oxígeno para respirar, que las administraciones públicas y la maraña legislativa se reduzcan drásticamente. Es una coincidencia básica, de sentido común, prepolítica, pero una vez que hemos cogido aire se terminaron las coincidencias. Ellos quieren oxígeno para el individuo. Se contentarían con un reparto más o menos general de mascarillas. Nosotros en cambio queremos aire para todos, para la sociedad y para cada uno de los cuerpos sociales que naturalmente la constituyen. Aire para construir una sociedad y un estado nuevos. Porque nosotros no negamos el estado. Lo queremos respetuoso con una sociedad que ya estaba ahí antes, mucho antes. Pero lo queremos. Justo y fuerte.

Los neoliberales dicen que no quieren estado pero, de alguna forma, al sacar de quicio la libertad individual, al negar los vínculos, promesas y votos que hacen al hombre responsable con los suyos, dejan el campo social abandonado para que venga un estado-pulpo y se lo apropie. Sufren la clásica incoherencia de las ideologías, que consiguen en los hechos lo contrario de lo que proclaman en sus filosofías.

–¿Pueden colaborar los partidos actuales de inspiración católica para preservar los principios no negociables?

El mínimo de los llamados principios no negociables (la vida, la familia, la libertad y el bien común) es mínimo para nosotros pero para el catolicismo-liberal dominante es como si fuera un reto imposible. Los grandes partidos como el PP están demasiado acostumbrados a negociar con lo no-negociable y por eso los católicos no tienen nada que hacer en su seno. El hecho es que los únicos que estamos en condiciones de defender esos principios somos los grupos políticos católicos.
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NUESTRO FUTURO 2013

A continuación el listado completo de las entrevistas realizadas por el OEC a los candidatos

Para acceder a cada entrevista por favor de click sobre la imagen respectiva. Para acceder al material extra recopilado por el OEC acerca de cada candidato, por favor de click en el enlace correspondiente debajo de cada imagen.


Guillermo Lasso
No hay material extra






Norman Wray

Lucio Gutierrez
Material extra:
Audio entrevista;
Significado del símbolo 3
Inconsistencias1
Inconsistencias2
Plan de gobierno

Mauricio Rodas:
Material extra:
Alberto Acosta
Material extra:
Nelson Zavala
Entrevista 2da Parte
Candidata Vicepresidencia


Alvaro Noboa
No hay material extra

Rafael Correa (NO dio entrevista)
Análisis realizado por el OEC
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En el siguiente gráfico la postura de los candidatos respecto a la Vida, la Familia y la Libertad religiosa.


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GUÍA PARA EL CREYENTE CATÓLICO FRENTE A LAS PRÓXIMAS ELECCIONES EN ECUADOR


GUÍA PARA EL CREYENTE CATÓLICO
FRENTE A LAS PRÓXIMAS ELECCIONES
EN ECUADOR
17 de febrero de 2013

1. Algunos dicen que la RELIGIÓN no debe «interferir» con la política, porque este es un «país laico». ¿Es esto cierto? 
La Iglesia Católica tiene el derecho y el deber de evaluar las realidades sociales, políticas y económicas desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, para salvaguardar los principios morales que están arraigados en la misma naturaleza humana, no importa cuál sea la nación, la raza o el sistema político.

La frase de Jesucristo: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios», no debe ser mal entendida, pues la sabiduría de Dios es superior a la del César; sus principios morales son eternos y no cambiantes como los de la política.

Para el bien común, es necesaria una sana y justa coexistencia y cooperación entre Iglesia y Estado. 



2. ¿Cuáles son los principios eternos que, según la Iglesia Católica, deben respetar los políticos?
La Iglesia Católica ha enunciado tres valores NO NEGOCIABLES, que deben ser respetados por los políticos en cualquier país del mundo: 

· EL RESPETO ABSOLUTO A LA VIDA HUMANA desde la concepción hasta la muerte natural.


· EL RESPETO A LA LIBERTAD RELIGIOSA que incluye la libertad de los creyentes a practicar su Fe en público y en privado.

· EL RESPETO A LA FAMILIA fundada natural y exclusivamente en el matrimonio entre hombre y mujer.

Rompen el respeto a la familia los candidatos que apoyan el matrimonio entre homosexuales y la adopción de niños por homosexuales; y los que niegan a los padres el derecho inalienable de educar a sus hijos según su religión. 




3. ¿Entonces cómo debe votar un católico?
Los laicos católicos tienen la obligación moral de escuchar la orientación de la Iglesia sobre los distintos candidatos a una dignidad política, y no deben dar su voto, y menos aún ser candidatos, de partidos políticos cuyos postulados rompen los tres valores no negociables de la Fe Católica.

Ser fieles a Dios es no decidir el voto por la popularidad, simpatía, belleza, carisma, cantidad de publicidad, dinero y fiestas que ofrezca un candidato, si ese candidato tiene una propuesta que rompe alguno de los tres valores no negociables de la Iglesia Católica. O peor aún, si los rompe todos.


EN RESUMEN:
Deja que tu Fe Católica ilumine tu opción política. Infórmate bien de la postura de los candidatos: “Por sus frutos los conoceréis” Mateo 7: 20.

No decidas tu voto basándote en la pregunta: “¿Qué gano yo?” Elige al candidato que promueva el bien común y respete los principios morales de la Iglesia Católica; incluso si no te beneficias directa o inmediatamente con su oferta electoral.

Jamás votes por un candidato sólo porque se declara «católico». Muchos candidatos que se dicen «católicos», rompen los principios no negociables. Son «católicos» sólo porque buscan los votos de otros católicos.
El Observatorio Electoral Católico te pide que votes como un católico coherente con tu Fe, para que agrades y des Gloria a Dios, y logremos que nuestro país Ecuador, el país consagrado al Sagrado Corazón de Jesús, sea bendecido por Dios por la fidelidad de sus hijos. 

Más información en @votocatolicoec
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Grandes sorpresas

Desde la primera semana y durante todo el mes de Enero, publicaremos entrevistas con todos los candidatos presidenciales, importantes declaraciones que nos ayudarán a elegir bien el voto.

Estamos trabajando en una completa guía del voto católico en el Ecuador, será una gran ayuda para votar en consciencia.

Estemos atentos, en estos días tendremos novedades.

  • @votocatolicoec
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COMO CONSOLIDAREMOS EL VOTO CATOLICO EN EL ECUADOR


@votocatolicoec


Para VOTAR como CATÓLICO hay que:
1. Decidirse a VOTAR y participar activamente en el proceso electoral.
2. Decidirse a dejar que la fe ilumine mis opciones políticas.
3. Informarse de la postura de los  candidatos.
4. Elegir primero según los 5 puntos “no negociables” de la Doctrina católica:
·  NO al aborto. SÍ A LA VIDA.
·  NO a la eutanasia, SÍ al AMOR para con nuestros ENFERMOS.
·  SÍ al matrimonio exclusivamente como la unión entre un hombre y una mujer.
·  NO a la manipulación genética que significa el sacrificio de un embrión humano, SÍ a la investigación con células madre adultas.
·  NO a la clonación humana, sí al reconocimiento de la dignidad de la persona. Somos: únicos, irrepetibles e irremplazables.
5. Optar por un candidato que promueva políticas que alienten la justicia, la creación y distribución del bienestar de manera concreta y realista. 
6. Optar por un candidato que respete las raíces católicas de nuestra cultura ecuatoriana.
7. Optar por un candidato que promueva una sana coexistencia y cooperación entre la Iglesia y el Estado.
8. Optar por un candidato que se preocupe por la difusión de las virtudes.

Cómo NO VOTAR



1. No decidas tu voto en la afiliación a algún partido político, tus hábitos electorales o la tradición electoral de tu familia. Años atrás, estos podrían haber sido criterios acertados para determinar por quién votar, pero ahora ya no son confiables. Es necesario mirar candidato por candidato, individualmente. Esto significa que podrías terminar votando por candidatos de varios partidos.
2. No decidas tu voto de acuerdo a la apariencia, personalidad, o “fuerza mediática” del candidato. Algunos candidatos atractivos, carismáticos y que “suenan capaces” no son necesariamente buenos y no deben ser elegidos, mientras que otros candidatos, que podrían no ser atractivos o poco inspiradores, y poco carismáticos ante las cámaras, podrían promover y generar leyes que estén de acuerdo con los principios cristianos básicos.

3. No votes por un candidato sólo porque se declara católico. Desafortunadamente, muchos candidatos que se dicen católicos, en realidad rechazan las enseñanzas católicas morales más básicas. Son “católicos” sólo cuando buscan los votos de otros católicos.

4. No decidas tu voto por un candidato preguntándote “¿Qué gano yo?” Decide de acuerdo a la capacidad de los candidatos para promover el bien común, incluso si no te beneficias directa o inmediatamente con las leyes que proponen.

5. No premies con tu voto a candidatos que están en lo correcto en temas no muy importantes pero que están equivocados en temas morales fundamentales. Un candidato puede tener un récord de apoyo a leyes exactamente igual a lo que buscas, y al mismo tiempo haber votado a favor, por ejemplo, de la eutanasia. Ese candidato no se merece tu voto. Los candidatos tienen que aprender que al estar equivocados incluso en uno solo de los valores o principios no negociables es suficiente para excluirlos de nuestra consideración.


Tomado de: voto católico México

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