| Capilla del Hospital Dr. Teodoro Maldonado, cerrada |
El 9 de agosto, al padre Alberto Radaelli lo despidieron del hospital Carlos Andrade Marín (Quito), donde fue capellán y miembro del comité de bioética por tres años. Sin previo aviso le hicieron firmar su notificación de despido en pleno pasillo del hospital. Cuando pidió explicación, solamente le comentaron que era decisión de la revolución.
Otros dos sacerdotes fueron despedidos.
Bueno, así es la política, se desecha a quien ya no conviene tener. Pero en esta ocasión parece que el señor presidente no ha caído en cuenta de que no solo está despidiendo a servidores públicos, sino al mismo Dios. ¿Qué pasará con las almas de pacientes que necesitaron un sacerdote y no lo tuvieron? Pues espero que el seguro también cubra eso.
María Paulina Rojas Jaramillo,
Guayaquil